Salmos 121:7 nos asegura que Dios es nuestro protector en todo momento. Su cuidado no se limita a lo físico, sino que guarda nuestra alma, dándonos paz y seguridad en medio de cualquier situación.
Aunque enfrentemos desafíos y pruebas, podemos confiar en que Dios está con nosotros, vigilando cada paso que damos. Su amor y fidelidad son nuestro refugio seguro.
Hoy, descansa en la certeza de que Dios te guarda. No hay temor ni adversidad que pueda vencer a aquel que confía en su protección. ¡Él es tu escudo y fortaleza!
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