En 1 Corintios 16:14, el apóstol Pablo nos da una instrucción sencilla pero poderosa:
“Todas vuestras cosas sean hechas con amor.”
Este versículo nos recuerda que el amor debe ser el motor de nuestras acciones. No se trata solo de lo que hacemos, sino de cómo lo hacemos. Cuando actuamos con amor, reflejamos el carácter de Cristo y mostramos su gracia a los demás.
El amor verdadero no busca reconocimiento ni recompensa; es paciente, bondadoso y desinteresado. En nuestro diario vivir, podemos aplicar este principio en nuestras palabras, decisiones y relaciones.
Hoy, que todo lo que hagas—sea en el hogar, en el trabajo, en la iglesia o con tus amigos—esté marcado por el amor. Así glorificamos a Dios y bendecimos a quienes nos rodean.

